macarrons

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lunes, 5 de agosto de 2013

Don Vicenzo: para happy hour y picadas

Díganme si no: la semana de la Amistad puede compararse perfectamente con la época de las Fiestas en cuanto a niveles de destrucción. Destrucción del bolsillo, de la dieta, del peso, del hígado, etc. Uno se pasa la semana entera de festejo en festejo, celebrando con los distintos grupos de amigos hasta que termina colapsando el domingo, para nunca más levantarse (más que nada porque ya a esta altura, se necesitaría una grúa)…

Esta Alma Glotona se considera afortunada de poder contar con tantos amigos, y de poder burlarme del hecho de haber sobrevivido una semana agendada de panzadas varias: meriendas, happy hours, asados, salidas a comer, ere erea. Gracias a ellos, ¡tengo 2 blogs que agregar esta semana!

El primer blog se lo dedico a Don Vicenzo. Para los que no lo conocen, Don Vicenzo abrió hace unos pocos meses en donde se encontraba la terraza de Seven, en el predio del Shopping del Sol.

Muzzarella sticks
Durante la semana, habíamos ya festejado el Día de la Amistad con las compañeras de colegio, y una de ellas había propuesto salir a desempolvarnos un poco.

La puntualidad de las chicas me sorprendió, creo que había hambre. Es más, una de ellas, Lujes, ¡me llamó a avisar que estaba en camino y que por favor pida todas las opciones vegetarianas del menú porque ya no aguantaba el hambre!

Teba, quien ya había visitado Don Vicenzo en otra ocasión, recomendó los muzzarella sticks (30.000Gs.) como entrada. Pedimos también una pizza grande de mitad rúcula y tómate seco y mitad catupiry con pollo (60.000Gs.).

Byba pensó que no iba a ser suficiente y pidió otra pizza grande de de mitad rúcula y tómate seco y mitad cuatro quesos, y una ensalada caprese (40.000Gs.). ¡Las veggies del grupo (Lujes y Kam) estaban felices!

Algo que destacar de Don Vicenzo: ¡las porciones son gigantes!

Pizza de rucula con tomate seco & catupiry con pollo
El plato de muzzarella sticks traía al menos 20 sticks con una salsita estilo salsa golf. Estaban muy buenos, bien gringos. De esos que al morder, el queso se va derritiendo hasta formar un hilo interminable, y uno termina estirando el brazo desesperadamente para romper el queso, hasta pegar al compañero de en frente en el ojo.

Las pizzas estaban buenas. No eran “¡¡¡wooooooow!!!”, pero estaban OK. Recuerden que yo soy muy exigente con la pizza, y tiene que ser suuuuuper estilo italiana para que le de un 10. Creo que lo que afectó también fue el frío. Lujes preguntó, acertadamente, por qué no dejaron las tapas de madera sobre la pizza para mantener el calor (una buena sugerencia para los dueños).

Ensalada caprese
Lo más rico fue la ensalada caprese. Vino en una fuente enorme, y los ingredientes estaban bien frescos. Las alcaparras le dieron un toque distinto, y la ensalada fue un hit total.

Creo que Don Vicenzo es un lugar ideal para happy hours, como para tomar unos tragos y acompañarlos con unas picadas. Teba nos dijo que había probado otras picadas, como las milanesitas, etc. y que estaban muy buenas. Se los recomiendo para ir con amigos un jueves o viernes de noche, para compartir unas horitas de distensión.






miércoles, 31 de julio de 2013

Victorino: Un Grand Slam

Señoras y señores… ¡Alma Glotona ha vuelto!

Así es, luego de una ausencia de mas de 8 meses (¡horror!) y por pedido del público, he decidido que era hora de volver a bloggear. Podría darles un montón de excusas, pero la verdad es que descubrí que bloggear es como hacer ejercicio… Si un día te ponés una excusa para no hacerlo, después se hace cada vez más fácil pensar en excusas, y la única forma de volver a integrarlo en la rutina es poniéndose las pilas. O sea que: ¡a full con el Duracell!

Ayer habían ganas de cenar afuera en casa. Ya en el auto, íbamos tirando sugerencias acerca de dónde ir a comer:

“¡Sushi!”

“No, La Cabrera, ¡vamos a probar La Cabrera!”

“Yo tengo antojo a pasta…”

Hasta que Rogo dijo: “¿Y si vamos a Victorino?”

Tenemos un ganador.

Victorino es el nuevo restaurant de Victor Pecci y Pedro Ruger, ubicado sobre Santa Teresa, entre los colosos que se han construido sobre esta avenida.  Las otras almas glotonas que suelen visitar restaurantes sabrán que es donde se encontraba La Trattoria de Tony, antes de mudarse.

Los dueños rediseñaron el lugar, y ahora cuenta con una arquitectura muy moderna, con una amplia galería, ideal para comer afuera.

Picaña Victorino
El menú es bastante variado: pastas, carnes, pescados, pollos, pizzas, etc. y hacen una divertida referencia al tenis. Las picadas son el “Primer Set”, las opciones para plato principal componen el “Segundo Set”, y los postres el “Tercer Set”. Inclusive hay platos con nombres como “Roland Garros” (entrecot grillado con salsa de mostaza… ¡hmmmm!).

Al llegar ya nos sorprendieron con una generosa canasta de grisines de queso, chipitas y pancitos, con una manteca con hierbas que tenía un gusto casi casero.

Como venía de correr, tenía antojo a carne. ¡Habían tantas opciones que sonaban tan deliciosas que me costó tomar una decisión! Entonces hice lo que toda alma glotona hubiera hecho: esperé a que todos pidan sus platos, para pedir algo distinto y poder probar un poco de todo (jeje).

Gran Steak Victorino
Una pidió la Picaña Victorino (70.000Gs.), que venía flambeada con caña paraguaya y salteada con cebollas caramelizadas, almendras y aceto balsámico. Este plato venía acompañado de crostinis de hierbas. La carne estaba en su punto perfecto (ojo, a mí particularmente me gusta tirando más a cruda), y medio dulzona. Los crostinis parecían más bien rectángulos de polenta frita, que no sé si era el objetivo, pero no estaban mal…

Rogo pidió el Gran Steak Victorino (70.000Gs.), que era un buen pedazo de bife de chorizo en salsa demi glacé de vino tinto, con verduras grilladas. Esta salsa era más dulce que la anterior, y le iba perfecto al bife de chorizo.

Yo pedí Medallones de Lomito Relleno (75.000Gs.), que consistía en dos medallones rellenos con camembert y tomate seco en salsa de pimienta verde. ¡Delicioso! Mi plato vino con un puré de papas rústico, de esos que suelen servir en Buenos Aires, con un poco de la cáscara de la papa y todo. ¡Me encantaaaaa!



No dejé nada en mi plato, ni siquiera una gotita de mi salsa de pimienta verde. NADA. Es más, creo que como pocas veces en mi vida, ya no hubo lugar para el postre, y eso que yo mantengo una teoría de que poseo múltiples estómagos, como la vaca, ¡y que uno esta reservado exclusivamente para el postre!

En fin, les RE-recomiendo el restaurant Victorino, ¡es un verdadero Grand Slam!






martes, 2 de octubre de 2012

Lido Bar: Muy Asunceno y Muy Paraguayo

Menu del Lido
El domingo pasado, Ito y yo tuvimos una tarde medio patriótica.

El clima estaba espectacular, y prometía ser una puesta de sol de esas que parecen pintadas. Primero, pasamos por el Parque del Bicentenario de la nueva Costanera. Por lo visto, muchas personas habían pensado lo mismo que nosotros, ¡y el parque estaba lleno!

Empanada de palmito
(Entre paréntesis, menos mal Asunción está empezando a mirar hacia el río, ¡porque es tan lindo! ¡Tenemos que aprovecharlo!)

De ahí decidimos ir al Lido Bar, porque convengamos en que si uno está merodeando por el centro, observando sitios históricos como el Palacio de los López, o el Panteón de los Héroes, te da luego antojo al Lido (o al Bolsi, para ser justos).  

Villaroy de pollo

Ya sabíamos lo que queríamos antes de sentarnos (ese es uno de los beneficios de los lugares clásicos que nunca cambian de menú), y pedimos a la moza una empanada de palmito (11.000 Gs: frita, por supuesto, en estos lugares no hay que hacerse la "light"), un villaroy de pollo (14.000 Gs.) y una croqueta (coQRUETA, 5.000 Gs.), todos con pancito. Para tomar: 2 Pulp. Una de pomelo para Ito y una de guaraná para mí.
Croqueta (con pancito)

Los habitués del Lido ya conocen el placer pecaminoso que dan las minutas fritas del Lido con el pancito fresco y una Pulp. Esta combinación es la pesadilla de todo cardiólogo y sueño de toda persona nacida en Paraguay (y en el extranjero) ¡Es TAN rico y TAN nuestro! Además, es todo un sentimiento sentarse en la vereda, frente al Panteón de los Héroes, viendo a los turistas pasar (y parar obligatoriamente a probar algún bocado). Y uno no puede sino reírse al escuchar el típico grito a la cocina: "¡¡¡¡Maaaaaarrrrrrrche un Villaroy de Pollo con una Puuuuuuuulllllp!!!!". Es muy asunceno, y muy paraguayo.


miércoles, 26 de septiembre de 2012

Restaurant Paraíso: un clásico entre los chinos del mercado

Pollo con salsa de ostras y brotes de bambu

El sábado pasado, un poco inspirados luego de haber ido a ver “7 Cajas” durante la semana (les juro que habremos sido los últimos paraguayos en ir a ver la peli, que dicho sea de paso, les SUPER recomiendo), a Ito se le ocurrió ir al mercado a comer comida oriental.

Como yo soy tan difícil de convencer cuando de comida se trata, terminamos yendo al Restaurant chino Paraíso (Herminio Giménez—el que era antes Fulgencio R. Moreno—1743,  entre Rca. Francesa y Mayor Fleitas).

Este Restaurant es uno de los favoritos de uno de mis hermanos, Rogo, entonces ya estaba muy recomendado.

Carne con cebollita
Llegamos a un horario medio gringo para cenar (eran las 7 de la tarde), ¡pero con mucha hambre! 

El servicio fue rapidísimo y súper eficiente. Al toque ya nos trajeron nuestros mega-platos de pollo en salsa de ostras con brotes de bambú (30.000Gs.), nuestra carne con cebollita (31.000Gs.), y nuestro chop suey mixto (24.000Gs.). Pedimos todo esto para compartir, porque convengamos en que esta es la mejor manera de comer comida china. Simplemente “legaliza” el robo de bocados del plato ajeno (jejeje).

Chop Suey mixto
Todo estaba riquísimo, y por supuesto no duró ni media hora sobre la mesa.  A mí me fascina la salsa de ostras, y junto con los brotes de bambú, el pollo estaba delicioso. La carne con cebollita nunca falla (este fue el plato favorito de Ito), y el chop suey estaba bien fresquito (¡cómo odio esos chop suey que chorrean aceite! ¡Puaj!).

Salimos muy satisfechos y contentos de Paraíso, y mirando amenazadoramente a los demás restaurantes orientales sobre Herminio Giménez, juramos volver pronto al mercado para atacar otro local (¡tal vez para la próxima terminemos en uno coreano como el de la película!)






domingo, 23 de septiembre de 2012

TGIF: Thank God it’s… Happy Hour?


Ya sé. Estuve ausente por un tiempo. Pueden culparle a los compromisos educacionales. ¡Pero no se preocupen! Tengo unas cuantas salidas acumuladas para compartir con ustedes. Por ejemplo, puedo contarles a dónde fui el último viernes.
Frozen Margaritas

Ito y yo teníamos antojo a Frozen Margaritas (fue ese viernes que hizo tanto calor), y estábamos entre ir a Hacienda Las Palomas o a Friday’s. Nos acordamos que Friday’s tiene el happy hour 2x1, (¡y que sus margaritas son gigantes!), entonces terminamos pasando nuestro Friday… en Friday’s.

Elegimos una mesa en la terraza, y en seguida nos atendieron y nos trajeron nuestras frozen margaritas (25.000Gs.), que estaban deliciosamente alimonadas y congeladas.

Decidimos acompañarlas con unas hamburguesas. Eso tienen las frozen margaritas, es como si te pidieran que las acompañes con comida “poco liviana” (para no decir comida chatarra jajaja). Yo pedí una Friday’s Cheeseburger (39.000Gs.) e Ito pidió una South West Burger (41.000Gs).
Friday's Cheeseburger

Ya cuando llegó mi hamburguesa, no tenía buena pinta. Tenía aspecto de ser medio seca, y así era. La Friday’s Cheeseburger viene con una hamburguesa a la parrilla y dos fetas de queso Colby, y una porción de papas fritas. La carne estaba seca, y ni el queso derretido lograba “arreglarla”.

La South West Burger de Ito se veía mejor. Es un poco picantona. Viene con queso Jack, ají, pico de gallo, guacamole, y una porción de papas. Aunque esta hamburguesa venía con más ingredientes para dejarla más húmeda, tampoco estaba buena.

South West Burger
Lo raro es que, no es la primera vez que Ito y yo pedíamos hamburguesas en Friday’s. En otras ocasiones, había bastante diferencia entre comer una hamburguesa de McDonald’s y una en TGIF. Las de TGIF eran mucho más “gourmet”. Pero esta vuelta, nada que ver… eran más onda fast food que otra cosa.

Salimos un poco decepcionados por las burgers, ¡pero no así de las frozen margaritas! El happy hour le salvó a TGIF, entonces don’t Thank God it’s Friday, Thank God for Happy Hour!